2 de noviembre de 2010

El cerebro del futuro



José María Bermúdez de Castro
Director del Centro Nacional de Investigación sobre Evolución Humana, Burgos

En muchas ocasiones se me ha preguntado sobre el aspecto que los miembros de nuestra especie tendremos en el futuro. Se suele asumir de manera intuitiva que nuestro cerebro podría llegar a ser bastante más grande dentro de varios milenios. Esta asunción se basa en el hecho cierto de que durante la evolución del género Homo nuestro cerebro ha multiplicado casi por cuatro su peso y tamaño con respecto al de los chimpancés. Por supuesto, estamos de acuerdo en que somos más inteligentes que estos primates, aunque debe quedar claro que el gran tamaño del cerebro humano no es el único argumento para explicar el mayor desarrollo de nuestras capacidades cognitivas. Lo veremos en la próxima columna.
Somos primates muy encefalizados, entendiendo por ello que el tamaño de nuestro cerebro es muy elevado con respeto al corporal. Sin embargo, los investigadores Jeremy DeSilva y Julie Lesnik, de la Universidad de Michigan, han demostrado que Homo sapiens sigue la misma ley biológica que todos los primates catarrinos del “Viejo Mundo”: macacos, babuinos, chimpancés, gorilas, etc., en el sentido de que el tamaño del cerebro de los recién nacidos presenta una correlación muy alta con el de los adultos. Nuestro caso no es especial, sino que encajamos perfectamente en la recta de regresión que se puede construir con los datos de todas estas especies. Nuestros recién nacidos tienen el peso cerebral (unos 380 gramos, en promedio) que les corresponde para el peso del adulto (unos 1.350 gramos, en promedio).
Con estos resultados podemos concluir que el cerebro de los adultos de nuestra especie podría llegar a tener un mayor tamaño en el futuro, caso de que nuestros recién nacidos nacieran con un cerebro más grande. Pero todos conocemos los problemas y riesgos obstétricos que tenemos en la actualidad. El tamaño del cerebro de los recién nacidos ha llegado al límite de sus posibilidades para la constitución anatómica (tamaño y forma de la pelvis) que tienen las mujeres en la actualidad. Exploremos pues otras posibilidades.
Tenemos un periodo de desarrollo notablemente más prolongado que el de macacos o chimpancés, en el que el cerebro tiene la oportunidad de crecer mucho más. El cerebro de Homo sapiens podría crecer en el futuro, bien mediante la prolongación de la infancia y la niñez, bien por un incremento de la velocidad de crecimiento de los tejidos neuronales. Sin embargo, es muy importante recordar que el cerebro es un órgano muy caro en términos energéticos y que consume el 20% de la energía metabólica del organismo. Un cerebro más grande supondría un gasto adicional que tal vez nuestra especie no se puede permitir en un planeta donde una gran parte de la humanidad no tiene cubiertas sus necesidades alimenticias elementales.

El cerebro del futuro (II) 
Hace un par de semanas especulaba sobre una cuestión que suele despertar la curiosidad y la inquietud de no pocas personas: ¿tendremos en el futuro un cerebro mucho más grande que en la actualidad? Doy por supuesto que hablamos de un futuro muy lejano, de bastantes milenios. La respuesta es afirmativa y existen mecanismos biológicos para lograrlo. Quizá el más plausible consiste en prolongar la infancia y la niñez y disponer de más tiempo para el crecimiento cerebral. Sin embargo, el gasto energético empleado tanto en la prolongación del desarrollo como el mantenimiento y funcionamiento del órgano más costoso de nuestro organismo pone en serias dudas la posibilidad de que el cerebro siga incrementando su tamaño.
Por descontado, el trasfondo de la pregunta plantea la posibilidad de que nuestra inteligencia y capacidades cognitivas continúen aumentando, como durante los últimos dos millones de años. En este punto, es importante recordar que, además de un incremento considerable del tamaño cerebral con respecto a las primeras especies del género Homo, también hemos ralentizado el desarrollo de los tejidos cerebrales. Nacemos con un cerebro tan grande como el de los chimpancés adultos (350-380 gramos), pero apenas somos capaces de llorar y gemir para llamar la atención de nuestra madre. Tardamos muchos años en lograr la plenitud de nuestras capacidades cognitivas, un hecho ventajoso para la especie puesto que podemos asimilar una enorme cantidad de información durante más tiempo.
Por otro lado, durante la evolución del género Homo no sólo hemos aumentado la cantidad de neuronas que forman parte del neocórtex, sino que se ha multiplicado el número de conexiones entre la células cerebrales y la complejidad de los árboles dendríticos que forman la red neuronal. Un desarrollo ralentizado unido a la posibilidad de incrementar la conectividad de las neuronas representan un mecanismo tremendamente eficaz para lograr un cerebro con mayores capacidades cognitivas, sin necesidad de aumentar el tamaño.
En conclusión, me atrevería a predecir que los humanos del futuro podríamos llegar a tener un cerebro más complejo, pero de un tamaño similar al actual. Claro que tanto los grandes logros de la humanidad como sus grandes miserias están en relación directa con el mayor grado de inteligencia logrado sobre todo por nuestra especie. Y me temo que el aspecto negativo está ganando por goleada. Así pues, cuando se me pregunta sobre el aspecto físico de la humanidad en el futuro tengo que hacer grandes esfuerzos para responder con optimismo y confiar en que aún nos queda mucho tiempo para seguir evolucionando.

7 comentarios:

  1. Me quedo con la relación que hace el autor sobre el aumento del cerebro, el de recursos y la falta de alimentación existente en gran parte del planeta.

    Me asalta una pregunta al finalizar la lectura: ¿nuestra propia estupidez es la que no nos permite poseer un cerebro más grande?

    Un artículo muy interesante.

    Un saludo!

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  2. jejeje me encantaría ser un macaco, porque la verdad es que son muy divertidos. Creo que nuestro cerebro evolucionado nos sirve a veces de muy poco.
    Me quedo con el beneficio de desarrollar las neuronas, más que el órgano del cerebro. Pienso que el tamaño no es signo necesariamente de calidad:)
    Y estoy de acurdo con la frase de que nos queda mucho tiempo para seguir evolucionando.
    Un interesante post Grandolina.
    Un beso

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  3. ¡Hola Gradolina!
    Un artículo interesantísimo.
    Aunque la evolución del ser humano, en estos momentos, y hablando de “humanidad”quizás sea de las más desastrosas, imaginemos que pasaría si el cerebro fuese mayor...
    Mejor dejar pasar la reflexión, bastante tenemos, con lo que tenemos...

    Saludos de J.M. Ojeda

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  4. Querida Grandolina, en un caso como éste me parece mejor calidad que cantidad. Al parecer el cerebro masculino es más grande que el femenino, y ya vemos día a día lo que hay por las calles.
    Un beso.

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  5. Para mi no hace falta asociar lo grande con mayor y lo pequeño con lo menor, sinceramente creo que poco tiene que ver de la misma forma en el que la cantidad no difiera la calidad.
    Buen fin de semana, interesante entrada.

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  6. Y me temo que el aspecto negativo está ganando por goleada. Así pues, cuando se me pregunta sobre el aspecto físico de la humanidad en el futuro tengo que hacer grandes esfuerzos para responder con optimismo y confiar en que aún nos queda mucho tiempo para seguir evolucionando.

    Terrible conclusión Grandolina, los humanos somos capaces no solo de destruirnos a nosotros mismos sino el mundo en el que vivimos.

    Besos

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  7. Muchas gracias por vuestros comentarios!!

    Me habeis hecho pensar, yo cuando lei el artículo lo miré desde un punto de vista intelectural, desde una evolución racional. Pero sí, la evolución ha implicado que el ser humano en el plano "humano" haya ido declinando sus valores, desgraciadamente.

    Gracias y besos para todos.

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