El arte nazarí granadino 1232, representa la fuerza de la tradición musulmana rica, espléndida, dada a lo decorativo. Es la vuelta al arte suntuoso del primer momento y la reacción contra el arte almohade, tan austero, del que toma no obstante algunos elementos. La arquitectura granadina, pese al aislamiento geográfico del Reino, influyó poderosamente en la arquitectura norteafricana y española. Y fue ella , especialmente, la que en todo momento sirvió para representar el arte musulmán en España. Fue la Alhambra, mucho más que la mezquita de Córdoba, el monumento que recordaban viajeros y cantaban poetas. Con aquel broche de oro, lleno de barroquismo, se termina la arquitectura en la península. Y, gracias a la Alhambra, la ciudad se ha ganado merecidamente el título de “bella”. Aquí la arquitectura es un elemento del paisaje, la vegetación de la vega, el tono rojizo de la alhambra, el blanco de las nieves y el azul del cielo componen una armonía cromática imposible de superar.
Se elevaron construcciones de imponente masa, desnudas por fuera, decoradas hasta rebosar por dentro. Se levantaron las mayores fortificaciones . Granada se convirtió en el más hermoso paraíso de la tierra. Se vive en la opulencia. Hay un exquisito refinamiento. Interesa vivir bien, aprovechar los últimos instantes de permanencia en la península. Por eso es un arte civil y no religioso el granadino; sus creaciones no son mezquitas, sino palacios, muy adecuados para explayar la imaginación leyendo las Mil y una noches.
Los materiales son de poco calidad. Aquella arquitectura está hecha para ser utilizada enseguida. Casi todo es de mampostería, ladrillo y entramado de madera. La decoración luego todo lo remedia. Pero bajo esta ornamentación no hay la menor verdad arquitectónica; es todo falso. Debajo de los arcos decorativos no hay arcos constructivos. De ahí que se trate de una arquitectura adintelada. El arco más frecuente es el de medio punto peraltado, cairelado con finísimos lóbulos, las dovelas quedan ocultas tras el ornamento. El arco de colgadura o de pabellón se decora con mocárabes. El arte granadino crea un tipo de columna, el finísimo fuste apoya en base y se cubre con capitel precedido de varios collarinos. El capitel se compone de un cuerpo cilíndrico decorado con cinta continua y ondulada, imitando la almohade, y de otro cúbico, encima, decorado, éste, a veces con mocárabes. Para cubrir emplean la madera y el yeso. Los motivos son el de lazo y el mocárabe. La Alhambra cuenta con espléndidas linternas, cuajadas de mocárabes, como en las salas de Dos Hermanas y de los Abencerrajes. También emplean cúpulas, bóvedas esquilfadas y armaduras de par y nudillo. La decoración epigráfica se vale de caracteres nesjies y alcanza el límite de tu desarrollo.