Que los días de tu calendario
lleguen llenos de armonía,
la paz sea una de tus prioridades,
el amor sea el motor de tu vida,
la solidaridad te enriquezca como persona,
y siempre puedas dibujar una sonrisa.
¡Gracias por acompañarme
en todo este año!
El calendario mágico maya, todavía empleado por los grupos de indios de lengua maya de Guatemala. En las piedras de los primero edificios de las ciudades clásicas ya figuraban grabadas fechas de años mágicos. Las encontramos de nuevo recorriendo las páginas de los códices, donde servían de base para la adivinación.
El calendario mágico de los mayas se compone de trece meses de veinte días cada uno y por eso tiene 260 días. La elección del número veinte se explica por el uso de un sistema de numeración vigesimal. Uinal en lengua maya significa 20 y tiene la misma raiz de uinic, o sea, hombre, término que encontramos de nuevo en el título del feje supremo, alach uinic.
Por lo demás el número 20 se expresaba en un principio con los diez dedos de las manos y de los diez dedos de los pies, lo que confirma su etimología. El 20 representa por eso indudablemente al hombre, en los calendarios mágicos.
La presencia del número 13 es más ambigua y misteriosa. Esta cifra reviste gran importancia en la civilización maya, es la piedra angular de todo el sistema calendario de aquel pueblo. La bóveda celeste ¿no contaba, acaso, trece cielos?. El calendario mágico podría significar así simbólicamente la alianza entre el hombre y el cielo.
En el calendario mágico, cada uno de los 20 días del mes tenía su nombre propio. Las series de veinte días se sucedían ininterrumpidamente. Cada día estaba precedido por una cifra. Estas cifras, sin embargo, no corrían del 1 al 20, como parecería lógico, desde el momento en que el año mágico constaba de meses de 20 días, sino que iban del 1 al 13. Cuando terminaba la serie del 13 se volvía a comenzar del 1.
Dichas series de trece cifras se sucedían paralelamente a la serie de días. Se necesitaba pues un lapso de tiempo de 260 días para que el cómputo de las cifras y de los días volviera al punto de partida. El tiempo corría, pues, en un módulo de 260 días, una vez beneficos y otra vez maléficos, hasta el infinito. Además de dichos valores mágicos, los veinte nombres de los días poseían su propio carácter. Aún hoy en las altiplanicies de Guatemala, los niños toman el nombre del día en que nacen, lo mismo que el carácter del mismo día. Imix simboliza en Guatemala las fuerzas escondidas del universo que se manifiestan en la locura. Un niño nacido el dia 1 Imix llevará este nombre y siempre estará considerado como un ser anormal, de reacciones imprevisibles. Incluso la misma cifra que acompaña al nombre posee valor mágico particular, que se integra en el carácter más o menos afortunado de su propietario. Las cifras que preceden a los nombres de los héroes legendarios del Popol Vuh no tienen otro origen.
Además del calendario mágico, los mayas habían adoptado también un calendario solar de 365 días, llamado Haab. Constaba de 18 meses de veinte días cada uno, y de un mes complementario de cinco días: Uayeb, o sea, mes que no tiene nombre. Cada mes tenía su nombre particular y los días se numeraban con cifras desde el 0 al 19 ambas inclusive.
El primer mes del año solar se llamaba Pop. El año solar comenzaba así con la fecha: 0 Pop y el primer mes terminaba con el 19 Pop. El último día del año era 4 Uayeb. El número 13 se había unido al 20 para gobernar la vida del hombre desde el nacimiento. Para que esta se desarrollara normalmnte, era preciso unir el calendario mágico y el solar. El primer día del calendario mágico, 1 Imix se hacia coincidir con el primer día del calendario solar, 0 Pop. Tenía que transcurrir al menos un lapso de tiempo de 52 años, antes que dos días volvieran a coincidir. Los especialistas suelen representar esta conjunción entre tiempo mágico y tiempo solar mediante el engranaje de dos ruedas dentadas. Para que vuelva al punto de partida la rueda pequeña debe dar 73 vueltas, equivalentes a 73 años, y la rueda grande 52. He aqui pues, bien claro, el ciclo de los 52 años que ha gobernado la vida de los aztecas, los cuales a su vez lo habían tomado de los mayas.
Los mayas creían que la disminución del ciclo podría importar el fin del mundo: y esto hacía que en el momento fatídico se realizasen innumerables sacrificios y una imploración colectiva para que los dioses les autorizasen a vivir otro ciclo más. El primer mes del año solar se llamaba Pop. El año solar comenzaba así con la fecha: 0 Pop y el primer mes terminaba con el 19 Pop. El último día del año era 4 Uayeb. El número 13 se había unido al 20 para gobernar la vida del hombre desde el nacimiento. Para que esta se desarrollara normalmnte, era preciso unir el calendario mágico y el solar. El primer día del calendario mágico, 1 Imix se hacia coincidir con el primer día del calendario solar, 0 Pop. Tenía que transcurrir al menos un lapso de tiempo de 52 años, antes que dos días volvieran a coincidir. Los especialistas suelen representar esta conjunción entre tiempo mágico y tiempo solar mediante el engranaje de dos ruedas dentadas. Para que vuelva al punto de partida la rueda pequeña debe dar 73 vueltas, equivalentes a 73 años, y la rueda grande 52. He aqui pues, bien claro, el ciclo de los 52 años que ha gobernado la vida de los aztecas, los cuales a su vez lo habían tomado de los mayas.
Entre los mayas, dicho tiempo cíclico se repartía entre los cuatro ángulos del horizonte, donde se levantaban las columnas de 13 años superpuestos.
